La mala circulación, los desequilibrios hormonales, los malos hábitos alimenticios y la vida sedentaria son algunos de los factores que producen la aparición de la celulitis.
Como consecuencia acumulamos agua, toxinas y grasas, aumentando así el volumen de las celulas grasas. Todo ello se traduce exteriormente en la temida "piel de naranja".