Este tratamiento consiste en la exfoliación de la piel para eliminar las células muertas con una posterior hidratación.
Con esta exfoliación logramos que la piel esté más receptiva para la absorción del producto que se vaya a aplicar en el proceso de hidratación.
Este tratamiento se aconseja en la preparación de la piel para posteriores exposiciones al sol, así como después del verano nos ayuda a regenerar la piel castigada por el sol.